Cuando terminan sus formación como mediadores, los alumnos nos suelen decir: “Estas herramientas no sirven para la vida”
Y de alguna manera es así, ya que fuera de la mesa de mediación seguimos haciendo uso de estrategias comunicacionales con la familia, en los negocios, con los amigos etc
Convencido, por propia experiencia, de esta mediacionmania averigüe entre colegas y he aquí algunas historias
1- Un colega cuenta que cuando deseaba reflexionar con sus hijos solía acudir al parafraseo del escueto lenguaje de los adolescentes, y luego a las preguntas generadoras de reflexión. Desde hace un tiempo sus recursos han sufrido un duro revés cuando su hijo mayor le recrimino… ¡Papa!... perdoname…. ¿Podes mandar al mediador de vacaciones cuando estas con tus hijos…?
2- Otro fanático se puso a practicar desde su casa al aeropuerto y para ello se intereso en el relato de un taxista. Al final del viaje el buen hombre desplegaba con todo detalle su proceso de divorcio en curso. Cuando bajó las maletas le dijo a mi amigo que había sido un pasajero maravilloso, que pocas personas son tan generosas con el prójimo y otras legitimaciones más. Finalmente se negó a cobrarle el viaje. Mi colega todavía siente culpa por jugar con las herramientas.
3- Hace poco negociaba por mail, con un colega de un país vecino, la posibilidad de dictar un curso. Todo andaba muy bien y en algún momento surgió la negociación de honorarios y el colega me invitó a que lo hiciéramos como “mediadores”. A mi me gusto la idea y comencé a desplegar preguntas de replanteos y a generar “torbellinos de ideas” con mi mejor humor porteño. De repente advertí que el colega no seguía mi juego, hasta que cortó la comunicación totalmente. Conclusión: No siempre las herramientas de la mediación son entendidas de igual manera por otros mediadores y lo lúdico puede ser malinterpretado.
4- Un amigo, excelente mediador de familia, perdía el control con su esposa y protagonizaba pequeñas discusiones de las que se arrepentía. Al tiempo notó con sorpresa que su mujer le invitaba a tomar un cafecito para tratar temas espinoso, parafraseaba sus intervenciones, lo legitimaba y le hacia preguntas abiertas. Luego averiguó que había sido entrenada por la esposa de otro mediador
5- En encuentros con parejas amigas, en muchas oportunidades se generaban debates políticos y – como ocurre habitualmente- todos opinaban sin escucharse. De la manera mas sutil posible yo usaba algún parafraseo que sintetizaba las posturas de cada uno y luego disparaba alguna pregunta o alguna sugerencia. En general el resultado era bueno y los debates se descorrían un poco de los aspectos personales . En una oportunidad se reunieron nuestros amigos y mi pareja, yo me encontraba de viaje. En algún momento de la noche se armó una encendida discusión hasta que uno expresó: ... !Que lastima que no está Antonio, el siempre se le ocurre alguna propuesta!… ¿de que partido es….?
6- Otro colega hacia uso abuso de los parafraseos en su casa comenzando con el clásico … "haber si te entiendo bien….?". Un día, luego de una brillante intervención con sus hijos, al salir de su pieza sintió que uno le comentaba al otro. Pobre viejo…. trabaja mucho… últimamente no entiende nada!!!
Antonio Tula
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